“Nene, ¿Qué vas a ser cuando seas grande?”: ¿Qué tanto saben nuestros escolares sobre el mercado laboral y sus cambios en el futuro?

Mijail CardenasEspíritu, Para Docentes

La célebre canción que Miguel Mateos hiciera conocida hace casi 30 años parece siempre estar presente en cada generación y no precisamente por el entrañable gusto que nos despierta la música de raíz ochentera, sino porque en sus letras describe un conflicto que a menudo muchos jóvenes de todas las épocas enfrentan al momento de salir del colegio y cuando se les exige tomar su primera decisión “adulta”: Saliste del cole, ¿Y ahora qué?

Elegir una carrera profesional o técnica con a cual ingresar al mercado laboral, después de una inversión de tiempo y recursos, se les presenta como un imperativo. Como el fin del proceso de preparación escolar, como el fin de la obtención de sus ingresos futuros y no como lo que realmente puede ser, el medio por el cual puedan descubrir y potenciar nuevas capacidades que como personas en constante desarrollo, tienen el derecho a experimentar.

Para ponerlo en sus palabras, reciben un mensaje del tipo: “Debes elegir una carrera porque para eso fuiste al colegio; debes elegir una carrera porque de eso dependerá tu (o nuestra) situación económica en el futuro”. En vez de un mensaje más panorámico o conciliador como: “Elegir una carrera es sólo un paso que te permitirá explorar de mejor manera un mercado en el cual debes estar preparado para adaptarte a cualquier cambio, en el cual puedes terminar haciendo algo completamente distinto a tus planes iniciales y sin embargo, disfrutarlo; es solo un paso para seguir descubriéndote como persona”.

Quizás para muchos adultos las nociones de adaptabilidad y cambios repentinos en su rumbo laboral sean algo que ahora dan por sentado. Sin embargo, para un joven a punto de salir del colegio y que además ha recibido el primer tipo de mensaje, esta información puede resultar chocante, frustrante y no hace más que poner presión en una decisión que a largo plazo puede determinar su satisfactoria o insatisfactoria adecuación laboral[1].

Al respecto, el 2008 la Dirección Regional de Trabajo y Promoción del Empleo Cusco publicó un estudio en el cual se mostraba que 4 de cada 10 jóvenes en la ciudad manifestaban estar inadecuadamente empleados. Es decir, que no se encontraban satisfechos con sus puestos de trabajo en relación a sus conocimientos adquiridos y que desconocían otras estrategias para mejorar su situación laboral, más que seguir postgrados y diplomados sin ningún norte fijo[2].

Tal situación, de acuerdo a este estudio, hacía prever que para los siguientes años el mercado laboral que les esperaría a los nuevos jóvenes sería uno donde existan limitadas oportunidades de empleo frente a una cantidad excesiva de centros de educación superior y post universitarios, por lo que muchos jóvenes optarían por migrar o asumir estos gastos a costa de endeudarse por años. En síntesis, un panorama de miedo e insatisfacción para la juventud de ahora.

Sin embargo, existen salidas alternativas a este conflicto: el reforzamiento del segundo tipo de mensaje y las ideas de adaptabilidad y cambios. Estas presentan una gran oportunidad para que los jóvenes puedan trabajar el desarrollo de sus habilidades blandas desde los años más básicos de su formación. Es decir, aquél conjunto de habilidades sociales que les permitan reconocerse a sí mismos de manera crítica, fortalecer su confianza, comunicarse de manera efectiva, comprender las variables que se mueven en su entorno y poder adaptarse de manera satisfactoria a los cambios que vengan por causas externas (medio ambiente, tecnología, factores socio-políticos, etc.) así como tener la capacidad de generar sus propias oportunidades, tomando el liderazgo de su destino.

Si bien existen pocos indicadores objetivos que permitan medir a los empleadores y personas en general, el concepto de habilidades blandas se hace cada vez más determinante a la hora de elegir un perfil adecuado de colaborador o profesional con el cual una organización quiere contar, mas allá -incluso- de sus conocimientos académicos. De acuerdo al análisis de miles de perfiles laborales realizado por el portal LinkedIn, existirían hasta 10 habilidades blandas que son muy valoradas en el mercado, entre las cuales están el trabajo en equipo, la creatividad y la buena comunicación. El desarrollo de estas habilidades, según un estudio de la Universidad de Harvard, determinaría hasta el 85% del éxito en la vida laboral de los jóvenes[3]. Algo muy importante a tener en cuenta por nuestro sistema educativo.

Después de todo, el furor de los ochentas no resultó tan descabellado al invitar a sus jóvenes a creer que podían ser la estrella de rock and roll de sus vidas o los presidentes de su propia nación si así lo quisieran. Al menos si eso significaba ser realmente su mejor versión: aquella más creativa y más líder de uno mismo.

 

[1] Inadecuación Laboral: Grado de insatisfacción personal o económica de un trabajador frente a su empleo y que afecta su bienestar.

[2] Observatorio Socio Económico Laboral Cusco. (2008b). Adecuación Ocupacional de lo Profesionales en la ciudad de Cusco. Cusco: Dirección Regional de Trabajo y Promoción del Empleo Cusco.

[3] Fuente: http://noticias.universia.com.ar/practicas-empleo/noticia/2016/09/13/1143528/10-habilidades-blandas-solicitadas-mercado-laboral.html

Mijail es Facilitador de Visionaria en la región Cusco, Perú. Como Economista y Coordinador de Proyectos Municipales, el interactúa y acompaña de manera directa a los docentes en la implementación del Programa de Visionaria para Instituciones Educativas (VpIE) y en la realización de los proyectos liderados por los mismos jóvenes en sus comunidades.